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¿Cómo debe ser la alimentación de un adulto mayor?

Lima, 20 de agosto de 2018.- Una alimentación balanceada durante la tercera edad, que incluya un buen aporte de frutas, verduras, lácteos descremados, carnes como el pescado, leguminosas y agua, contribuye a prevenir y retardar la aparición de ciertas enfermedades comunes en esta etapa. Así lo afirma Mabel Vila, nutricionista del Ministerio de la Producción a través del Programa Nacional “A Comer Pescado”.

En el marco del Día Nacional del Adulto Mayor, a celebrarse este domingo, la experta explica que en este periodo la persona es más propensa a ciertas deficiencias nutricionales debido a cambios fisiológicos, físicos y psíquicos debido al paso de los años. Alguno de estos problemas son la pérdida de la masa muscular, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, Alzheimer y algunos tipos de cáncer.

De acuerdo a la tolerancia, Vila recomienda consumir con regularidad lácteos descremados, como la leche, el queso y el yogur, porque contribuyen a reparar los tejidos y las pérdidas de calcio en los huesos. Asimismo, las fuentes de energía deben provenir principalmente de cereales integrales y frutos secos por el gran aporte de fibra, el cual contribuye a prevenir los problemas de estreñimiento.

Otro grupo muy importante de alimentos a considerar son las verduras de color rojo, naranja y verde oscuro, ya que aportan vitaminas, como el complejo B, la vitamina C, carotenos y licopenos, que son excelentes antioxidantes y contienen fibra dietética. Las frutas, en general, deben consumirse un mínimo de dos porciones al día.

Respecto al tipo de carne, se debe limitar el consumo de las rojas y optar por el pescado, por lo menos, tres veces a la semana, porque aporta proteínas, vitaminas, minerales y omega 3. “Este grupo de grasa esencial  posee un efecto protector del sistema cardiovascular, ayuda a reducir la degeneración macular, enfermedad que causa ceguera, y contribuye a prevenir el Alzheimer”, indica Vila.

Un aspecto fundamental durante esta etapa es una adecuada hidratación, a fin de prevenir estreñimientos. Por eso, se debe disminuir el consumo de té y café, beber agua pura hervida o refrescos naturales con bajo contenido de azúcar a lo largo del día y reducir las bebidas alcohólicas.

Durante esta etapa, además, se debe evitar alimentos procesados o con harinas refinadas y azúcares simples, como las golosinas, pasteles, productos de panadería, salsas o aderezos, y disminuir el consumo de sal. También se recomienda realizar alguna actividad física por 30 minutos, por lo menos, tres veces a la semana.